ATOMIC AGGRESSOR Sights Of Suffering

Atomic
Sights Of Suffering
Rawforce Productions / Hell’s Headbangers, 2014

Escucha Faceless Torment

Desde que Atomic Aggressor regresó de sus largos quince años de retiro, muchos de nosotros comenzamos a sobarnos las manos cuando escuchamos las intenciones que tenían de materializar este retorno con su esperado disco debut. Todos mostramos una sonrisa pecadora, ya que se trataba nada menos que de una de las bandas más representativas del Death Metal chileno, y sobre todo, por innumerables razones, la que desafortunadamente nunca logró capitalizar su primer registro en formato larga duración.


Sin embargo, el destino dijo otra cosa. Es así como Sights of Suffering queda en la historia del Death Metal chileno como uno de los mejores discos del género “hechos en Chile”, curiosamente materializado un año después de otra importante obra como The Malefice, perteneciente a otra leyenda local del Death Metal, como lo es Pentagram. 2013 y 2014, ¿quién lo iba a pensar? Sólo falta Death Yell.

Entrando en materia, la ecuación de once latigazos que entrega esta ofrenda no da tregua alguna a los oyentes. El bombardeo comienza con la Intro Circle of Evocation y luego el aplastante Faceless Torment. De inmediato abrimos los ojos y la atención se dirige al poderoso sonido que Atomic Aggressor supo asumir como propio, me refiero a ese Death metal cañero, lleno de riffs brutales y quiebres que hacen cabecear al oyente. Inspirados por sus clásicas y viejas influencias que nacieron junto a ellos, sobre todo la gloriosa era Altar Of Madness (Morbid Angel) y Seven Churches (Possessed), el sonido de este cuarteto se mantiene fiel a sus principios -hay que recordar que Atomic Aggressor dio sus primeros pasos en un lejano ’85-.  Enrique Zuñiga -guitarra-, vivió de cerca el nacimiento del género al cartearse incluso hasta con personajes como Trey Azagthoth. Seguramente esos lazos no se olvidan.

La primera impresión es que las guitarras no suenan del todo Death Metal o con el “peso” que uno esperaría de una banda como ellos (entiendo que la afinación usada está en “mi”). Al mismo tiempo, Julio Bórquez (guitarra) y Álvaro Llanquitruf (batería)- agregaron una estética distinta a la que veníamos escuchando del grupo cuando acababan de reagruparse. Hay que hacer memoria. Si pensamos que desde su regreso oficial, ya pasaron siete años y varios integrantes claves como Pablo Clares –batería-, se entiende en algún momento Atomic Aggressor vio dificultades serias en lograr este objetivo. Un largo período en que el grupo maduró bastante sus nuevas ideas y composiciones. Una de ellas es Spawn Of Doom, espléndidamente ejecutada y con un aura oscura que la destaca en el disco. Está claro que para Bórquez, íconos como Trey Azagthtoth (Morbid Angel) son un referente a la hora de tomar ejemplos e ideas, sobre todo a la hora de terminar cada canción de Atomic, usando formas similares a los actualmente vapuleados reyes del Death Metal de Tampa, Florida.

Sights of Suffering arremete veloz y con una energía demoledora. Alejandro Díaz no ha perdido las ganas de gruñir y hacer sus guturales como siempre se le vio en sus inicios.  Por su parte, Álvaro, imprime velocidad y potencia con su incombustible energía detrás de la batería.

Le siguen Curse Of Creation y Greed Supremacy, ambos a un nivel superlativo para el grupo. Excelente ejecución, sobre todo las guitarras que aparecen iluminando el camino con “solos” increíbles.
A esta altura las energías agonizan, pero el cuello puede más con Unbodied Rites, uno de mis favoritos del disco. Mantiene ese sonido imparable característico del grupo.

El asalto continúa con The Ancient Burial y The Lord of the Abyss. Ambas poderosas piezas de destrucción. Esta última incluye unos gemidos de féminas que hacen abrir los ojos de extrañeza.
Termina el disco con I Beheld –corte más largo de la placa-   y el clásico Twilights Spectres (disponible sólo en vinilo).

Me agradó bastante que la banda haya salido de la norma mostrada que otros grupos nacionales han seguido, como lo es grabar siempre en los mismos estudios. Ellos, en cambio, se la jugaron por buscar un sonido propio en los estudios Pulsar de Santiago Chile –Praise the Flame, Torturer, Darkness-. Dos de los responsables de este logro son Pablo “wawa” Gudiño como ingeniero y el sonidista gurú del medio Underground chileno como Gerardo “Zapallo” Pinto. Ambos dieron con esta magia y conectaron con la banda al 100%. Esta unión hizo que el disco sonara fresco, honesto y fluido, pero a la vez definitivamente brutal y con el sonido característico de Atomic Aggressor, esa marca registrada que se patentó a fines de los ochenta con Bloody Ceremonial  -1989- o Resurrection  -1991-, sus dos recordados demo tapes.

Atomic Aggressor está apostando en grande con un disco que no pasará desapercibido de ninguna manera. Todo aquel seguidor del grupo sabrá apreciar esta obra que derrocha talento y Death Metal de primer nivel.

Hay que agregar que el disco será distribuido en Chile por Rawforce Productions, y en el resto del mundo por la inagotable Hell’s Headbangers, de Ohio, Estados Unidos, quienes además harán la versión vinilo de este imperdible trabajo.

Con Sights Of Suffering Chile está enrostrándole al mundo del Death Metal, que tenemos material de exportación de primer nivel.
Aguante Atomic Aggressor y toda la legión de bandas nacionales del género.

Andrés Padilla

 

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