NILE – What Should Not Be Unearthed


Nile - What Should Not Be Unearthed - ArtworkNuclear Blast, 2015

Al considerarnos seguidores del Death Metal, hay que tener claro que cuando emerge un nuevo lanzamiento de una banda como NILE, actuales contendores por el título del género, nuestra piel se pone de gallina -literalmente- con sólo pensar en cómo van a sonar estos nuevos himnos del actual cuarteto de North Carolina.

Luego de su reciente visita en Chile, en la que se guardaron todo este material, no había otra alternativa que estar a la espera para escucharlo. En nuestras conversaciones con la banda en el show, estábamos al tanto del inminente nuevo disco, por lo tanto la ansiedad estaba latente.

Son diez abominaciones las que incluye What Should Not Be Unearthed, el octavo disco en estudio de Karl Sanders -guitarra/voz- y su compañero Dallas Toler-Wade -guitarra/voz-, ambos logran capturar sin problemas la esencia fundamental de su sonido. Junto a la experticia de George Kollias -batería, quien además lanzó hace no mucho un tremendo disco solista llamado Invictus (Season Of Mist, 2015)-, NILE logra mantener toda su fuerza y armonía destructiva en una densa capa de riffs, solos de guitarra y quiebres que se manifiestan libres y sin pretensión alguna. Lo de NILE es una marca registrada que se pavimentó desde que la banda logró su concepción, por allá en un lejano ’93.

Completa la alineación el cuarto integrante, Brad Parris -bajo- quien por ahora es mero ejecutor en vivo, ya que su incorporación al grupo sucedió posterior a la grabación de este trabajo.

Call Of Destruction abre el disco sin tapujos ni rellenos. Directo a la vena con la característica clásica de este acto: La ejecución veloz, acelerada y vehemente de sus composiciones. Como podríamos esperar, se repite en su excelencia y soltura. A este himno, le sigue Negating The Abominable Coils Of Apep, inapelablemente destructivo y llena de esas escalas que ambos guitarristas saben muy bien cómo dominarlas; Liber Stellae – Rubaeae asegura que ya a los doce minutos de hostigamiento, esta placa se postula como candidata al título; Los otros cortes terminan por desenterrar todos los secretos que esta banda nos tenía guardado tras su último disco At The Gate of Sethu (Nuclear Blast, 2012).

Death Metal técnico en su mejor expresión, sin puntos bajos, sin rellenos ni canciones de sobra. Afirmar que este es el mejor disco, sería un descriterio ya que sus primeros tres trabajos son obras maestras, sin embargo, queda la sensación de que la placa es un paso hacia delante, un progreso coherente y natural que se esperaba de ellos.

Andrés Padilla

 

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