|
MAGNANIMUS - FORCE
OF DARKNESS
La Batuta
24/10/2006. 23:00 hrs.
Nada como un buen recital death metal un día
martes cualquiera. Aunque en el caso de Magnanimus
tenemos que hablar de Extreme Brutal Death Metal,
para diferenciarlo de exponentes que al lado
de la banda suenan, por así decirlo,
casi pop. Es una exageración, claro,
pero hay que ver a esta banda tocar en vivo
para poder apreciar de buena manera la absoluta
aniquilación y caos que representa. Para
que tengan una idea, si es que no han escuchado
al grupo, hay claras influencias de Incantation
y Mortician, así que ya pueden imaginarse
por dónde va la maldad, pero, a diferencia
de esas bandas, la batería a cargo de
Pablo Clares cobra un protagonismo mucho mayor,
no sólo en cuanto a rapidez, sino que
en cuanto a calidad. Origin y Decapitated se
vienen a la mente en este aspecto, pero la banda
chilena es mucho más abrasiva en su conjunto.
Yo diría que se trata de un híbrido
entre la brutalidad asfixiante de los primeros
mezclado con la asombrosa técnica en
batería de los segundos (que dicho sea
de paso también son muy técnicos
en las guitarras), porque recordemos que Mortician
incluso utiliza una batería programada.
Y la palabra clave aquí es "rápido".
Rápido, rápido y más rápido,
y nada de pausas, ni de descansos, ni de desaceleración.
En otras palabras, absolutamente brutal y extremo
incluso dentro de lo extremo, llegando, quizás,
hasta el límite de lo humanamente posible.
Para esta presentación
Magnanimus lanzaba su álbum debut Storms
of Chaotic Revelations y fue una lástima
que acudiera tan poca gente al show, no superando
la asistencia las cien personas. Inmune a esto,
tanto Magnanimus como la banda invitada Force
of Darkness, dieron un show como si el mundo
se fuera acabar mañana. De Force of Darkness
alcancé a ver y escuchar unos cuatro
cortes que me sorprendieron con lo que me pareció
ser una interesante mezcla entre Venom y Kreator
antiguo. Buena banda, muy old school y con temas
gancheros y pichangeros, al menos en comparación
con Magnanimus, que ha elevado la vara de brutalidad
y agresión a tal extremo que claramente
"ganchero" y "pichangero"
no son parte de su léxico musical.
La presentación
del cuarteto comenzó brutal y terminó
brutal y aunque costaba un mundo diferenciar
un tema de otro, los que pusimos atención
descubrimos que debajo de la inexpugnable muralla
sónica se escondían riffs y esquemas
absolutamente entendibles. Lo que era absolutamente
ininteligible era la voz, pero ¿acaso
podía ser de otra manera? Claro que no.
Porque cuando digo que esta banda es extremadamente
brutal es porque lo es en todos los sentidos
y, además, cumple con asombrosa eficacia
en desencadenar una catarsis tal que incluso
impide los usuales headbanging y mosh. A la
velocidad con que va la banda lo único
que se puede hacer es quedarse parado, casi
petrificado, y simplemente disfrutar del espectáculo
sin tratar de analizar mucho el asunto. No me
cabe duda que mucha gente podrá encontrar,
incluso dentro de metaleros death metal, que
la propuesta es monótona y carente de
matices, pero debemos entender que a los compadres
de Magnanimus no les importa aquello en lo más
mínimo y disfrutan simplemente con avasallar
y destruir todo a su paso con su sonido anti
mainstream.
Considerando, además,
que el sonido estuvo de lujo, no nos podemos
quejar. Resumiendo en una sola palabra: APLASTANTE.
Carlos Avalos.
|