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Fotos Carlos Avalos

MAGNANIMUS - FORCE OF DARKNESS
La Batuta
24/10/2006. 23:00 hrs.

Nada como un buen recital death metal un día martes cualquiera. Aunque en el caso de Magnanimus tenemos que hablar de Extreme Brutal Death Metal, para diferenciarlo de exponentes que al lado de la banda suenan, por así decirlo, casi pop. Es una exageración, claro, pero hay que ver a esta banda tocar en vivo para poder apreciar de buena manera la absoluta aniquilación y caos que representa. Para que tengan una idea, si es que no han escuchado al grupo, hay claras influencias de Incantation y Mortician, así que ya pueden imaginarse por dónde va la maldad, pero, a diferencia de esas bandas, la batería a cargo de Pablo Clares cobra un protagonismo mucho mayor, no sólo en cuanto a rapidez, sino que en cuanto a calidad. Origin y Decapitated se vienen a la mente en este aspecto, pero la banda chilena es mucho más abrasiva en su conjunto. Yo diría que se trata de un híbrido entre la brutalidad asfixiante de los primeros mezclado con la asombrosa técnica en batería de los segundos (que dicho sea de paso también son muy técnicos en las guitarras), porque recordemos que Mortician incluso utiliza una batería programada. Y la palabra clave aquí es "rápido". Rápido, rápido y más rápido, y nada de pausas, ni de descansos, ni de desaceleración. En otras palabras, absolutamente brutal y extremo incluso dentro de lo extremo, llegando, quizás, hasta el límite de lo humanamente posible.

Para esta presentación Magnanimus lanzaba su álbum debut Storms of Chaotic Revelations y fue una lástima que acudiera tan poca gente al show, no superando la asistencia las cien personas. Inmune a esto, tanto Magnanimus como la banda invitada Force of Darkness, dieron un show como si el mundo se fuera acabar mañana. De Force of Darkness alcancé a ver y escuchar unos cuatro cortes que me sorprendieron con lo que me pareció ser una interesante mezcla entre Venom y Kreator antiguo. Buena banda, muy old school y con temas gancheros y pichangeros, al menos en comparación con Magnanimus, que ha elevado la vara de brutalidad y agresión a tal extremo que claramente "ganchero" y "pichangero" no son parte de su léxico musical.

La presentación del cuarteto comenzó brutal y terminó brutal y aunque costaba un mundo diferenciar un tema de otro, los que pusimos atención descubrimos que debajo de la inexpugnable muralla sónica se escondían riffs y esquemas absolutamente entendibles. Lo que era absolutamente ininteligible era la voz, pero ¿acaso podía ser de otra manera? Claro que no. Porque cuando digo que esta banda es extremadamente brutal es porque lo es en todos los sentidos y, además, cumple con asombrosa eficacia en desencadenar una catarsis tal que incluso impide los usuales headbanging y mosh. A la velocidad con que va la banda lo único que se puede hacer es quedarse parado, casi petrificado, y simplemente disfrutar del espectáculo sin tratar de analizar mucho el asunto. No me cabe duda que mucha gente podrá encontrar, incluso dentro de metaleros death metal, que la propuesta es monótona y carente de matices, pero debemos entender que a los compadres de Magnanimus no les importa aquello en lo más mínimo y disfrutan simplemente con avasallar y destruir todo a su paso con su sonido anti mainstream.

Considerando, además, que el sonido estuvo de lujo, no nos podemos quejar. Resumiendo en una sola palabra: APLASTANTE.
Carlos Avalos.