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Misa Negra III
Savannah, Cañonero, Humberstone y The
Winexperience:
"Sesion Desértica"
Sábado 23 de Junio,
Bar Clarita´s Pitt of Hell.
21: hrs.
Texto por Rossana
Montalbán.
Con el fin de reunir
en un mismo cartel a bandas que cultivaban el
sonido sabático, stoner y pesado, se
puso en marcha el ciclo de tocatas bautizadas
como Misa Negra. Hoy, a pocos meses de
su primera edición y manteniendo su continuidad
en el tiempo, ya se encuentra en su tercera
versión, consolidándose entre
el público y las bandas, como una buena
vitrina para hacer crecer la subterránea
escena del doom, stoner y sus derivados, más
allá de la región metropolitana
e incluso del país. Algo que confirman
los carteles anteriores, que además de
los infaltables Electrozombies y Hielo
Negro, contaron con la presencia de los
penquistas Supercabron, los Argentinos
Sickporky y en esta última, los
copiapinos The Winexpierence.
Más
temprano de lo habitual, pero con la demora
correspondiente al tiempo para calentar motores
antes de partir. A eso de las nueve, abría
la noche Savannah, tal como su nombre
lo dice, inspirados en el desierto y en ese
particular sonido y forma de hacer rock. Después
de casi un año fuera de las pistas, la
banda volvía a escena como trío
y haciéndonos pensar que a veces las
largas ausencias no son en vano, porque la banda
que presenciamos superaba a la que habíamos
visto veces anteriores. A todo lo que daba y
sin medias tintas Savannah mostró
lo mejor su primer disco homónimo, editado
en 2004. Carretera y desierto era la mezcla
que obtenía como resultado riffs y melodías
que invitaban a sacudirse
De
ahí en adelante no sacaríamos
el pie del acelerador, era el turno de Cañonero
sorpresa de la noche para quienes no habían
tenido la experiencia de verlos y escucharlos
en vivo. Una de las bandas más jóvenes
de la escena y novedad en estos últimos
dos años, con material registrado en
2005 en el demo "Del Fuego",
carta de presentación, que en vivo confirman.
Un golpe de energía, actitud y buenos
temas de principio a fin, entre momentos de
calma lisérgica y arranques endemoniados.
Un quinteto armado con dos guitarras, bajo,
batería y frontman, completamente afiatados
y consistentes en sonido y ejecución,
que continuo con la ascendida de la noche, como
acto segundo tan y mas potente que el primero
y pavimentando para lo que se venia minutos
después.
Ya
cerca de la media noche, era el turno para Humberstone,
los dueños de casa y anfitriones, repitiéndose
el cartel por tercera vez y preparando el terreno
para la edición de su próximo
disco en el segundo semestre. Humberstone
venia a servir la manzana podrida, en una noche
donde hasta ese minuto había primado
el sonido rocoso y de carretera. Y es que ellos
eran quienes mejor patentaban en su sonido,
la oscuridad propia de una misa negra, pesados
y "podridos", mostraron algo de lo
que se viene con "El camino"
y lucieron lo mejor de su disco homónimo
editado en 2005 y el Demo "Motor"
de 2004. Cada vez más afiatados en el
formato de cuarteto y con nuevo vocalista, la
banda como de costumbre, entrego riffs gruesos
de aquellos, momentos de velocidad endiablada,
cambios de ritmo que pasaban al espesor, para
nuevamente volver al cabeceo incansable, en
una tocata donde Humberstone fue la combinación
entre furia y densidad.
El plato de fondo estaba
a cargo de The Winexperience, quienes
venían avalados por su primer disco editado
en 2005 "Descarga Desértica"
y la buena impresión dejada en su debut
en Santiago el año pasado. Con estos
antecedentes, a la banda copiapina sólo
le quedaba reafirmar la real experiencia del
vino, a través de un rock en llamas que
transpiró alcohol, en cada nota. La descarga
desértica, directamente desde las áridas
tierras del norte, se hizo presente en temas
como "Evelyn", la alucinógena
"A experimentar", la oscura
"Mujer asesina" y la incendiaria
y movida "Paradoja mortal",
llena de riffs afilados, al mas puro estilo
del hard rock setentero que los caracteriza.
El público y el lugar ya se habían
prendido con los números anteriores,
ahora simplemente ardían, entre cabeceos,
empujones y mucho humo, la experiencia del vino
se apodero del lugar, con improvisaciones, temas
nuevos y un invitado para "Vagabundo espacial",
Pedro Ogrodnick baterista de Humberstone
y maestro de ceremonia, haciendo de las suyas
en las baquetas, para terminar en una aun mas
aullada jam session entre publico y banda. 
Misa Negra III, da cuenta de la potente escena
under que crece como la mala hierba, fuerte
e imparable, nutriéndose de un mismo
sonido, en sus distintos matices, en una noche
donde dos de los nombres en el cartel nos remitían,
en este caso, a desierto, y que mas allá
de etiquetas, ante los oídos de cualquiera,
es rock y del bueno.

Por Rossana Montalbán.
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