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SOULFLY
Sábado 21 de Abril, 2007
Discotheque Entre Dos, 20:00 horas.


Textos: Carlos Avalos y Andres Padilla
Fotos: Mauricio Donoso



Originalmente este recital se iba a hacer en el Estadio Víctor Jara pero debido a la escasez de venta de entradas, se decidió cambiarlo un par de días antes para la discotheque Entre Dos, que queda en La Gran Avenida. La venta de entradas fue diferenciada, con precios de 12.000 galería y 16.000 cancha. Todo bien excepto que en la disco esta diferenciación no corría. Ni idea qué pasó con esas cuatro lucas de diferencia. ¿Devolvieron la plata para los que pagaron 16 lucas? En fin, el asunto es que además del cambio de local, hubo cambios con los teloneros, que iban a ser Total Mosh y Sangre Aborigen. Finalmente sólo iba a tocar Total Mosh. Y no tengo idea si tocaron porque para más remate llegué a este recital atrasado, a eso de las 8:20 P.M., y ya Max Cavalera estaba cantando "Roots, Bloody Roots". Ahí llegué yo. Pregunté aquí y allí con qué tema habían partido y si había tocado Total Mosh. Nadie me supo responder porque muchos habían entrado atrasados también. Eso me pasa por confiado, y por estar uno tan acostumbrado a que los recitales siempre se atrasen. Pero no sé si nos estaremos poniendo muy ingleses ya que este evento empezó a la hora, cosa notable, y rara. Moraleja: Hay que llegar más temprano. Pero bueno, mala cueva nomás.

Atrasado y todo, traté de acercarme al escenario para sacar algunas fotos pero la "cancha", o mejor dicho, pista de baile, estaba repleta. Por los costados, algo así como una pequeña galucha, no veía nada pero atiné con pararme en una mesa del fondo y desde allí pude ver y disfrutar del show y sacar algunas fotos. Hartas ganas tenía de ver al ex Sepultura Max Cavalera con su banda Soulfly especialmente después de haber alucinado con el último disco Dark Ages. Y vaya que no fui decepcionado. Ignorante de los primeros álbumes, ya que seré sincero, sólo conozco bien el Dark Ages, esperaba disfrutar de los mejores cortes de esa placa. Fui dado en el gusto y la banda tocó "I and I", "Arise Again" y "Frontlines", tres canciones excelentes.

La sorpresa de la noche me la llevé con "Inner Self", ese gran tema del Beneath the Remains, disco importantísimo para mí ya que fue el primer CD que me compré en mi vida, por allá en el 92, aunque el disco es del 89. Nota anecdótica aparte, el asunto es que definitivamente no esperaba que tocasen ese corte. Ah, y no nos olvidemos de "Refuse/Resist", del Chaos A.D., otro regalito para los fans antiguos de Sepultura. No hubiera estado mal un "Inquisition Symphony" o un "Troops of Doom", pero eso ya hubiera sido mucho pedir, creo yo. Y de los otros discos de Soulfly alcancé a reconocer "The Song Remains Insane", clara alusión al tema "The Song Remains the Same" de Led Zepellin, y "Eye for an Eye".

Temas más, temas menos, el asunto es que Max y compañía ofrecieron un show con clase, sin fallas de sonido y con un juego de luces bastante llamativo. Y en la que calculo fue una hora y media de show la banda mantuvo su ímpetu dejando a los asistentes bastante satisfechos según pude comprobar. Lo único lamentable fue el haberme perdido el comienzo. Pero bueno, no lloremos por la chela derramada.
Carlos Avalos.


No tenía muchas expectativas con la visita de SOULFLY. Para ser más honesto, ni siquiera tenía en mi colección de discos, algún elemento en CD que pudiera influenciarme con la ya no tan nueva propuesta de Max Calavera. Siempre pensé que SOULFLY era una banda pasajera y quizás, en mi inconsciente siempre esta esa remota posibilidad de ver reunido nuevamente a los hermanos Cavalera junto con el resto de los SEPULTURA. Quizás soy un nostálgico que no quiere dar el brazo a torcer.
Y creo que si tuviera que hablar de SEPULTURA, llegaría a la misma conclusión. En mi honesta visión, ninguna de las dos bandas ha hecho algo interesante en esta aventura que aun ellos tienen algo de fé.

A las 8 y cuarto aprox, comenzó SOULFLY en la repleta ENTRE DOS, que tuvo la suerte de sentir el sudor y fuerza de los asistentes y fanáticos de SOULFLY. Imagino que la puntualidad del show tuvo mucho que decir respecto al destino que tendría esa noche el recinto. Una discoteque que seguramente re abriría sus puertas a un público considerablemente diferente al que estuvo saltando la hora y media que estuvo el grupo liderado por don Cavalera. Y vamos, el show estuvo buenísimo: intenso a morir y con mucho power. La banda al menos se notó muy entusiasmada y feliz de la reacción que tuvieron los presentes.

Musicalmente me sorprendieron mucho en cuanto a la energía que entregaron los músicos. Su guitarrista líder era una máquina. Sin palabras. Debo admitir que no tenia idea de quienes eran. Creo que ese ha sido otro de los errores o mala suerte que ha tenido a Cavalera con SOULFLY. El constante ir y venir de músicos con los que toca, hacen pensar que este proyecto es algo muy autoritario y con tintes dictatoriales. Pasaron temas de SEPULTURA, tintes de SLAYER e incluso METALLICA. ¿Habrá sido necesario? Por un lado me da alegría que el lugar se repletara y se sintiera una energía inigualable a la de otros conciertos a los que he asistido, pero en el fondo sentía algo raro en mi cuerpo. Haber visto a Max Cavalera, autor de discos como "Arise", "Beneath The Remains" o los más antiguos de su ex banda, me daban la impresión que ver a una fruta marchitada y amargada con el trajín de días. Max se merece otro trato. SOULFLY, quiéranlo o no, le queda chico, y que tenga que estar recurriendo a temas de su antigua banda, me parece aun más triste.
Claro, seguramente los mil y fracción de fanáticos que fueron a SOULFLY salieron alucinados a full. El show después de todo, estuvo muy intenso y cumplió sus expectativas con buenísimos juegos de luces, un sonido muy potente que estuvo acorde a la ocasión, y con momentos intensos como cuando se subió el hijo de Gloria (esposa de Max) a cantar el tema "Bleed".

Felicito a la productora por haber hecho lo imposible para que el show se hiciera. El lugar no era tan malo como esperaba, incluso me agradaría bastante ver nuevas bandas tocando ahí.

Me quedo con las ganas de seguir ilusionado de repetir esas noches brutales que muchos tuvimos la suerte de experimentar cuando Max y sus antiguos camaradas de SEPULTURA casi destruyen el Teatro Monumental.

Andrés Padilla