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SET LIST:

- Dialectic Chaos
- This Day We Fight!
- In My Darkest Hour
- Holy Wars... The Punishment Due
- Hangar 18
- Take No Prisoners
- Five Magics
- Poison Was The Cure
- Lucretia
- Tornado Of Souls
- Dawn Patrol
- Rust In Peace... Polaris
- Headcrusher
- The Right To Go Insane
- A Tout Le Monde
- Symphony Of Destruction

- Trust
- Peace Sells
- Skin O' My Teeth
- Holy Wars

MEGADETH, "THE ENDGAME TOUR"
Invitados: NECROSIS
Viernes 30 de Abril 2010
Movistar Arena


Texto por Andrés Padilla / Fotos por Emilia Aguilera
Fotos de NECROSIS aquí, por Aldo Rojas

 


 

A estas alturas ya había perdido la cuenta de cuantas veces Dave Mustaine y compañía habían pisado nuestros escenarios. Pasaron por el Estadio Chile, Teatro Monumental, Court Central, y ahora se repetían el plato con el Movistar Arena, un lugar que sin duda se ha transformado en el palacio de los conciertos. Y si no me equivoco, para MEGADETH esta era su sexta vez en el país. Nadie puede tener alguna queja con respecto a este recinto donde se efectuó el show. Es más, creo que por lejos, es el mejor lugar para ver espectáculos musicales en nuestro país.

Esta vez, MEGADETH retornaba a Chile con la gran novedad de tener nuevamente en sus filas al bajista David Ellefson, y por supuesto la promesa de que la banda estaba tocando por completo el clásico e irrepetible Rust In Peace (Capitol Records 1990), placa que cumplía 20 años de elogios. Con esas dos "cartitas bajo la manga", Mustaine sabía que esta gira sería un éxito por donde se le mire. Lógicamente los fans también. Obviamente había un disco nuevo como Endgame (Roadrunner, 2009) que era la "excusa" oficial para esta gira que incluía varios países de Latinoamérica.

Como nunca en estos espectáculos, finalmente pudimos ver teloneros nacionales de prestigio. La oportunidad pasada fue CRIMINAL quien tuvo el privilegio de abrirle a MEGADETH. La ocasión entonces estaba perfecta para que una banda con la trayectoria de NECROSIS. Quien más que ellos necesitaban un espaldarazo de esta magnitud. A punta de clásicos y nuevos cortes de su reciente Reborn (Necrosis Prod, 2009), Andy Nacrur (batería) y sus cuatro amigos de banda, se pararon bien firme en el escenario del Arena para sacudir por completo sus melenas. Gustavo Robles (voz), Sergio Aravena (guitarra), René Mundaca (guitarra) y Rodrigo Onetto (bajo) se entregaron al 100% en un espectáculo que les ayudó a recuperar el terreno que había perdido este grupo dentro del circuito nacional. El desempeño de cada músico fue clave para demostrar que este país cuenta con un interesante arsenal de bandas capaces de pararse ante cualquier "monstruo" del metal. ¡Bien por NECROSIS!

"Megadeth, Megadeth, aguante Megadeth"
Si no me equivoco, este magnífico coro que se intercala en "Symphony Of Destruction", tiene que haber nacido en el vecino país de Argentina. "Megadeth, Megadeth, aguante Megadeth" sonaba impresionante para quienes estaban en plena cancha y escuchaban como si fuera un sistema de sonido 5.1 en tu cabeza. De todos los rincones del Arena, la gente gritaba a todo pulmón. La euforia era colectiva. Imagino como se debe sentir Mustaine al presenciar un recinto repleto de fanáticos coreando tus canciones. Es algo que debe electrizar a cualquiera por mucha experiencia que tenga en el cuerpo. Los quince mil asistentes, muchos de ellos, jóvenes que quizás por primera vez veían a esta leyenda, disfrutaron de un intenso show que dejó a todo el mundo satisfecho.

No puedo omitir una situación que me agradó bastante. Finalmente disfrutamos de un concierto sin la famosa cancha Vip. Finalmente, porque estoy totalmente en contra de seccionar a los fanáticos por el grosor de su billetera. El metal –desde que nació- fue hecho para sacudir las cabezas al máximo, desahogarse por completo frente a tu banda favorita y sentir la adrenalina de los fanáticos que te apretan como si fuera una manada de animales. No sentir un empujón, o un golpe, o un desagradable olor a "calor humano", es simplemente no asistir a un concierto de metal. En esta ocasión con la entrada general, tenías la opción de ir a sentarte tranquilamente a los palcos, o sentir la adrenalina de los más fanáticos del grupo. Muy buena idea, y espero que se repita para futuros conciertos.

Me impresionó muchísimo el excelente estado físico de Mustaine, quien se mantiene perfecto para desempeñar estas labores. Recuerdo cuando vinieron al Estadio Chile (1997), y en donde pude estar tras bambalinas, cuando nadie dentro de la producción o asistentes podía andar bebiendo alcohol. Ustedes se preguntaran ¿por qué? Porque Mustaine, como muchos otros músicos, estaba en un tratamiento para dejar el alcohol. Por lo tanto no podía tener tentaciones a su alrededor. Por eso mi comentario de que es bueno ver que los músicos son capaces de salir adelante y seguir trabajando de manera profesional ante adversidades como las drogas que tarde o temprano terminan ensuciando las vidas y trayectorias musicales de sus bandas.

Punto aparte es la perfecta armonía y sincronización entre el guitarrista Chris Broderick y Mustaine. Broderick tiene un currículum bastante pulido, ya que venía de tocar con JAG PANZER y los maestros NEVERMORE (esta banda debe venir si o si a nuestro país), dos agrupaciones que dentro de la década de los noventa ayudaron a pavimentar el siempre creciente mercado del metal. Shawn Drover (batería) a la perfección –sobre todo si sales a tocar con una camiseta de la selección chilena-. Musicalmente creo que no se le podría criticar nada al grupo. Todo lo contrario.

Personalmente lo que no me gustó mucho es la poca capacidad de Mustaine como para comunicarse en español con el público chileno. Más que mal, el mercado sudamericano, en especial argentino y chileno, bastantes divisas le ha dado a este señor como para que al menos se aprenda unas simples frases en español. Pero bueno, eso es un detalle. Quizás a nadie le importa.

Lo bueno es que los asistentes se fueron satisfechos, a pesar de que MEGADETH no tocó en exceso, sólo lo justo. Ni siquiera fueron dos horas.

Sin ser el mejor sonido que le he escuchado a MEGADETH, las expectativas se cumplieron a cabalidad. Y sigue quedando demostrado que esta es una fórmula que difícilmente ellos (la banda) van a abandonar. Como tantos otros grupos (METALLICA, AC/DC, IRON MAIDEN, etc.) la ecuación ya está resuelta y no creo que se vayan a salir del camino. Me refiero a que ya sabemos qué esperar de todas estas bandas cuando vienen a nuestros países. Son espectáculos garantizados para los fans que les gusta lo clásico y no tanto las sorpresas. Estos grupos ya no están para sacar discos "experimentales". No hay espacio para los riesgos.

Seguramente habrá al menos varias ocasiones en las cuales volvamos a ver a MEGADETH en Chile. La gente no arruga y son cada vez más las generaciones de jóvenes thrashers que se alimentarán hasta el cansancio con discos como Killing Is My Business... And Business Is Good! (1985), Peace Sells... But's Who's Buying (1986), So Far, So Good... So What! (1988), o en este caso Rust In Peace, discos que entre tantos otros, se niegan a morir. Más bien son registros inmortales que con el paso del tiempo ganan más valor e importancia.

No se preocupen, tenemos MEGADETH para rato.

[ Andrés Padilla ]