| TESTAMENT en Chile
Martes 16 de Agosto 2011
Teatro Caupolicán
Texto y Fotos por Cristian Herrera
TESTAMENT en Chile sí fue un verdadero concierto de Metal. Algo que hacía falta por estos lados, ya que en la previa al recital comentábamos con los colegas de Grinder algunos shows que se llevaron a cabo últimamente en la capital, realizados en pequeños clubes, con mala organización, pésima iluminación, nula ventilación y lo peor, un sonido deficiente. Variables sumamente importantes y que le restan la categoría a un concierto internacional. Ya nos estábamos acostumbrando a salir pateando la perra de un recital... pero por suerte TESTAMENT llegó a tiempo para refregarnos en la cara lo que es un concierto con todas sus letras.
Al ingresar lo primero que me llamó la atención fue el excelente marco de público presente, con la cancha repleta y un puñado en platea. Se sentía una gran expectación y euforia contenida en el ambiente, lo que generan bandas como TESTAMENT, que no vienen seguido, siendo esta apenas su tercera presentación en el país. Totalmente contrario a los alemanes DESTRUCTION o IRON MAIDEN –por nombrar sólo un par- que parece gustarles en demasía estas tierras... si hasta Fonasa deben tener.
Pero aquí estaban de nuevo, después de aquel recordado show en el Teatro Novedades en abril del 2007 –sin contar la frustrada gira sudamericana en 2009-, más de cuatro años de espera y con un "nuevo" disco bajo el brazo. Nuevo entre comillas, porque The Formation of Damnation salió hace ya bastante tiempo, extrayendo de aquí la gloriosa introducción, mientras el quinteto aparecía en el escenario, bajo ese imponente telón desplegado detrás de la batería. "More Than Meets The Eye", también de su última placa, hacía estallar a los bangers en cancha, para luego transportarnos, sin respiro alguno, a los primeros años de la banda con cuatro temazos al hilo, que dejan con la lengua afuera a cualquiera: "The New Order", "The Preacher", "Practice What You Preach" y "Over The Wall" armaron impresionantes mosh que se mantuvieron por el resto del concierto, porque TESTAMENT tiró toda la carne a la parrilla, nos regaló clásico tras clásico, con escasas pausas, manteniendo el ánimo a tope durante los aproximadamente 75 minutos que estuvieron sobre el escenario del Caupolicán. La única cuota de emotividad vino con "The Legacy", tiempo suficiente para abandonar el demoledor circle pit y retomar el aliento... para luego volver a la carga con "Burnt Offerings", un par del The Gathering y para finalizar, "Alone In The Dark" y "Disciples Of The Watch". Un repertorio de lujo que fue respaldado por un sonido potente y claro, sumado al juego de luces que creaba esa atmósfera que tanto extrañamos en anteriores recitales. Y lo que es mejor, TESTAMENT nos demostró que a pesar de los años de carrete, sigue vigente y con cuerda para rato, destacando la labor de Alex Skolnick quien a ratos se robaba las miradas, deslumbrando con esos solos de guitarra ejecutados con maestría, acompañado por el miembro insigne de la banda, Eric Peterson. Greg Christian a cargo del bajo es otro que demuestra calidad, sobre todo en algunas introducciones donde toma mayor protagonismo escénico. Y al frente tenemos al incombustible Chuck Billy, un tipo carismático que continúa cantando de gran forma, sin flaquear en ningún instante. La novedad del quinteto estaba en la inclusión en batería de Jon Allen (SADUS), que no tuvo contratiempo alguno reemplazando a Paul Bostaph, quien se ausentó de la gira debido a problemas de salud.
Un concierto redondo que se hizo muy corto, pero que contó con los ingredientes necesarios para estar entre lo mejor del 2011, dejando la vara alta para las demás agrupaciones que están por venir. Y pensar que recién estamos en agosto!!!
PD 1: No vi a los teloneros. Llegamos al teatro cuando NUCLEAR ya se había bajado del escenario. Los chilenos ya no necesitan mayor presentación y en las innumerables veces que los hemos visto han demostrado experiencia de sobra para hacer de las suyas en cualquier escenario, siendo una carta segura para calentar los motores. Y la banda MANATARMS –los otros teloneros-, ni de nombre los conozco, así que para otra será.
PD 2: Si las escasas fotografías están "ahí nomás", es simplemente porque tuvimos la mala suerte de toparnos en el ingreso con un guardia que hizo lo imposible para que no ingresáramos nuestra cámara al concierto. Claro, no éramos un medio acreditado y como cualquier mortal íbamos al concierto con nuestra entrada y obviamente teníamos que captar alguna imagen para publicar aquí. Lo gracioso es que mientras el tipo discutía con nosotros, por detrás unos cuantos se colaban sin su entrada... no hay nada peor que un weón de amarillo con complejo de paco.
[ Cristian Herrera ]
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