| MACHINE HEAD & SEPULTURA EN CHILE
Miércoles 19 de Octubre 2011
Teatro Caupolicán
Texto por Andrés Padilla / Fotos por Mauricio Donoso

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Debo reconocer que tenía emociones encontradas con este show. Todo aquel militante del Thrash sabe muy bien lo que significa la palabra SEPULTURA, lo grande que fueron en la primera mitad de los noventa, sobre todo para nosotros, que somos una nación sudamericana. Sentirnos representados en el mundo por una banda como esta, era todo un orgullo. Por otro lado, quien no haya alucinado con los dos primeros discos de MACHINE HEAD, simplemente necesita urgente ponerse al día. La banda oriunda de Oakland, California -liderada por el ex VIOLENCE, Robb Flynn-, demostró ayer por qué son lo que son. Puede que en sus últimos discos este cuarteto no sea lo mismo que vimos en sus inicios, pero no cabe duda alguna que estos músicos tienen la película clara de cómo pararse en un escenario, cómo romperla y hacer vibrar a la gente con su energía y profesionalismo. ¡En eso ayer dieron cátedra!
Ahora, ¿Por qué tengo sentimientos encontrados? Bueno, ambas agrupaciones representan lo que hoy es y se ha transformado el Metal. Una vía de escape para expurgar nuestra catarsis y adrenalina. Para soltar nuestro odio y rabia con este maldito sistema capitalista imperante, ya sea haciendo Headbanging, Mosh o simplemente gritando a todo pulmón los mejores coros de nuestras canciones favoritas. El Thrash Metal es adrenalina pura y estas dos agrupaciones lo vuelven a demostrar. Independiente de que al mismo tiempo, estas mismas dos agrupaciones hayan tomado rumbos distintos y que estén unidas por una etapa en que ya no representan mucho lo que alguna vez fueron sus mejores días, ayer en el Teatro Caupolicán, reventaron los oídos de todos los fanáticos. Sobre todo MACHINE HEAD, quienes en su segunda visita a Sudamérica, y la primera a Chile, dejaron claro quiénes son.
A la mitad del show, pensaba en lo interesante que habría sido ver este mismo cartel pero en circunstancias distintas. ¿Cómo así? Si este mismo show se hubiera hecho en el año '97, estoy seguro que el Caupolicán habría colapsado, incluso hasta dos fechas se habrían hecho, claro si, MACHINE HEAD teloneando a SEPULTURA, pero con una gran diferencia, ambos nombres en su mejor momento histórico. Sin embargo, el tiempo no pasa en vano y tanto el apetito del músico como el de la audiencia va creciendo y cambiando de intereses. A MACHINE HEAD hace rato que no le siento esa rabia y odio que estaba impregnada en discos como Burn My Eyes (1994) o The More Things Change... (1997). Flynn ya no está enojado, sino místico y romántico! Se le nota en sus letras, en sus emotivas canciones que ahora rebosan de riffs más intensos y profundos traducidos en canciones más largas y menos aceleradas. Al mismo tiempo, hace años me alegró saber que el guitarrista Phil Demmel –ex compañero de Robb en los años dorados del Thrash junto a VIOLENCE- estaba en MACHINE HEAD. Para mí, su ingreso ha sido fundamental en esta etapa de la banda, ya que con su aporte y la increíble solidez de Adam Duce (bajo) y Dave McClain (batería), MACHINE HEAD por fin había encontrado una alineación para creer y sentirles respeto. Era cosa de verlos tocar ayer y sentir esa dinámica, esa química invisible que está en el aire y que las bandas afiatadas demuestran cuando están en escena. En eso, me saco el sombrero y aplaudo a estos músicos que no han tirado la toalla. Tengo claro que siempre han querido sentarse en el trono del Metal. ¡No lo han logrado!. Ahí, SLAYER ronca en mala!. Pero lo que alegra es que ellos no dan su brazo a torcer. Toda su rabia, energías y potencia, queda arriba del escenario con una parada que ya la quisieran tener otras agrupaciones más chicas. Está bien, MACHINE HEAD no es lo que era antes. SEPULTURA menos. Pero ayer, a pesar de que el Teatro no estaba lleno, los varios miles de asistentes gozaron a concho con el caudal de riffs y la furiosa puesta en escena de ambas bandas. Si no hubiera sido por el abusivo sonido de los californianos –sonaron demasiado fuerte-, el show habría sido perfecto. El set list de los americanos, estuvo acorde a lo que esperaba escuchar ya que incluyeron un poco de todo y los clásicos que todos quisieron escuchar, salieron en el momento indicado.
Por otro lado, los cariocas liderados por Andreas Kisser (guitarra) y Paulo Jr. (bajo), no pierden la fe en seguir haciendo flamear la bandera verde amarillo. A punta de clásicos y varios covers que intentan hacerlos suyos, siguen tratando de convencernos de que ellos son lo más grande de Brasil y Sudamérica. Probablemente lo son, nadie cuestiona eso, pero de que la banda ya no es lo mismo, ¡por favor!, que me lo demuestren. Sin Max o incluso sin Igor, es como tomarse una Cachaza con Coca Cola. O sea, ¡ni un brillo! ¡Cura pero no se disfruta! El cuarteto ayer incluso sonó hasta mucho mejor que MACHINE HEAD, pero se nota que a Kisser le falta urgente un socio en el escenario. No se la puede solo, se producen vacíos sobre todo en los clásicos. Creo que muchos de los que estuvimos ayer, aún soñamos con ver nuevamente y por tercera vez en el Caupolicán, a SEPULTURA con la furia de los hermanos Cavalera.
Resumiendo, ayer se vivió otro de esos shows memorables, que como todos, con algunos desperfectos técnicos, siempre terminan siendo un saldo positivo cuando se comparte la imperdible cerveza post show. Nada más que decir, el Thrash Metal está vivo pero no en sus mejores días.
[ Andrés Padilla ]

SEPULTURA
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