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Desde el año 2001 que
no sabíamos de CROWBAR. No, no se habían disuelto
y aquí están con una nueva entrega que de seguro
dejará satisfechos a todos los fans del estilo
pesado, lento y depresivo de CROWBAR. En esta
oportunidad, el guitarrista y vocalista original
Kirk Windstein (también de DOWN) vuelve a juntarse
con el también original Craig Nunenmacher, en
batería, quien había dejado la banda por allá
en el '95, época del álbum Time Heals Nothing.
Nunenmacher también toca
en BLACK LABEL SOCIETY. Junto a ellos se alinea
Rex Brown, de PANTERA, para encargarse del bajo
y producción. Lifesblood For The Downtrodden,
que significa algo así como "fuerza vital para
los oprimidos", es un álbum de gran fuerza,
enfocado prioritariamente en los riffs, densos
y tensos, que junto a las diatribas de Windstein y la poderosa furia de la sección rítmica muy
bien afiatada entre Rex y Nunenmacher, generan
un estado de ansiedad malévola reprimida esperando
explotar en furia desatada. Sin jamás apretar
el acelerador, CROWBAR pasa de un tema a otro
machacando en cada uno sin compasión. Simple
y directo, Lifesblood da la sensación de cómo
debe sentirse uno cuando se acerca la lava,
lenta, y quizás lejana, pero que aún así puede
destruir todo a su paso inexorablemente.
De los once cortes, destaca
en especial "Slave No More", escrita conjuntamente
entre Brown y Windstein, al igual que "Lifesblood",
que finaliza el álbum. De siete minutos, es
la canción más larga y la única que escapa a
la golpiza brutal que significaron las diez
canciones precedentes, ya que tiene piano y
guitarras acústicas. Un buen álbum, pero nadie
que busque velocidad quedará muy contento con
el. A los fans de CROWBAR les encantará. No
recomendable para empezar el día con energía.
[ Carlos
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