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Aunque este disco ya tiene su tiempo y la banda se disolvió el 2010 dejando al mundo el legado de cuatro grabaciones de estudio que incluyen dos EP y dos álbumes larga duración, creo que vale la pena hacer al menos el review de lo que fue este último trabajo.
Hay varias agrupaciones americanas con el nombre DESPONDENCY, pero la banda con este nombre que amerita nuestro tiempo ahora es de Alemania. Ellos se especializan en brutal death metal y si hay algo que definitivamente llevan hasta el extremo es la voz. Lo que tenemos aquí no es simplemente gutural, sino que bestial en el más amplio espectro de la palabra. Absolutamente ininteligible, la voz suena a veces como si se tratara de un cerdo más que un ser humano. Quienes estén familiarizados con PROSTITUTE DISFIGUREMENT, por ejemplo, comprenderán a cabalidad lo que trato de decir. Desde luego, que la voz haya sido trabajada de esa manera revela posiblemente la visión de la banda sobre la especie humana, considerando en su intensa misantropía al ser humano como un cerdo. Cantar así tiene su razón de ser, artísticamente hablando, y la voz gutural en el death metal es parte de su quintaesencia y hay toda una filosofía tras este enfoque. El problema es que bandas como DESPONDENCY llevan la idea original tan lejos que no se puede culpar al mundo por no tolerarlos. De hecho el librillo del disco asegura que no fueron utilizados efectos especiales para la voz, lo que claramente da a entender que DESPONDENCY tiene más que claro que en las voces se fueron al chancho, literalmente.
Basta escuchar sólo un par de segundos la primera canción para darse cuenta que esto no es algo para todo el mundo metalero. La base musical tiene los elementos metaleros de costumbre y no digamos que destaque precisamente por la originalidad. Pasando de rápido a velocidad media y vice-versa y con riffs que dan la impresión que tuvieran como misión aplastar y machacar todo a su paso y lentamente, esto podría ser del agrado de muchos, pero la voz de Konstantin Lühring podría ser demasiado para algunos y espantar a sus novias.
Quienes no se vean intimidados por la inmisericorde carnicería de este cuarteto y su loable deseo de desagradar al máximo, se les recomienda buscar este disco. Es un cóctel sonoro para oídos elegidos que no da tregua en sus 38 minutos. El único momento de "relajo" es la introducción acústica de "Silent Extinction", que sorprende y matiza lo que de otra manera es completa y absoluta brutalidad sin compasión alguna.
[ Carlos Ávalos ]
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