La banda trasandina DRAGONAUTA, para muchos de nuestros locales completos desconocidos, para otros trasandinos ya muy reconocidos dentro del circuito Doom, han editado recientemente su tercer y más ambicioso disco llamado simplemente Cruz Invertida, un nombre algo básico pero al mismo tiempo muy decidor y fuerte, que tiene mucho que ver con la situación actual del Cristianismo.
Como mencioné antes, Cruz Invertida es el tercer disco de este grupo que lamentablemente sigue siendo desconocido en Chile. Y es una pena, ya que las escenas como el Doom –y por qué no el Black, Thrash, Heavy Metal, etc.- deberían de una vez por todas estar más armónicamente comunicadas y conectadas. Creo que en Sudamérica hay bastante potencial como para armarnos una propia movida que fluya por si sola. Sería bueno que tanta banda que sale, se preocupe también de mirar hacia el lado e invertir de su tiempo y energía en tratar conquistar un poco la atención de los países vecinos. No es fácil, pero tampoco imposible.
La placa, que a todo esto tiene una estética visual y conceptual muy bien lograda –es como un verdadero manifiesto hacia el lado oscuro de nuestras realidades-, se acopla muy bien con el concepto que el grupo quiere entregar: una especie de Doom progresivo con muchísimas influencias del lado oscuro y psicodelia.
Algunos cortes como "Muerte y Destrucción" o "Montañas de Sangre" son latigazos de un crudo Doom. Otros como "Poseidon's Blood" o "Lux de Marte", tiene mucho de los viejos riffs que alguna vez usó OBITUARY en sus inicios, y por qué no si indagamos más esto se debe a que los DRAGONAUTA deben ser muy fanáticos de HELLHAMMER/CELTIC FROST/TRIPTYKON –y vaya quien no-. Riffs simples, sin complejidad, pero inmensamente poderosos y densos, llenos de carácter y oscuridad.
A pesar de que la música de DRAGONAUTA no está basada en arreglos complejos y muy técnicos, también resulta ser bastante diversa, con temas bastante largos y llenos de viajes y atmósferas. Hay reminiscencias de metal noventero, de riffs ochenteros al más estilo Tom Warrior, y de la infaltable estética Doom, algo que el grupo ha venido saboreando a lo largo de sus casi doce años de existencia. Quizás un punto de referencia que vale la pena mencionar podría ser sus colegas LOS NATAS, con quienes a inicios de sus carreras compartieron un CD Split (lcarus Music, 2000). No quiero decir que LOS NATAS sean una influencia para DRAGONAUTA, pero sí tienen mucho que ver con el sonido que están trabajando/buscando. En todas las escenas siempre hay una banda que marca la pauta.
Personalmente, siento que Cruz Invertida no es un disco que me vaya a marcar la vida o hacer un precedente fundamental dentro del sonido trasandino. Me atrevo a decir que es un disco difícil de digerir, amargo en muchos aspectos, pero al mismo tiempo ambicioso y nuevo, lo que es bueno cuando se trata de encontrar nuevos sonidos y propuestas. Es bueno que las bandas busquen una identidad propia, no siempre lo van a lograr, pero muy bien vale el intento.
[ Andrés Padilla ]
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