Quienes seguimos el thrash metal, sabemos perfectamente que la década de los ochenta fue y sigue siendo la más productiva y cotizada de todas. En esos diez años salieron al mercado los mejores registros del género. La lista es interminable si tratamos de enumerarla. Una de las claves de esa recordada era es la Bay Area (EEUU), cuna de grupos como METALLICA, MEGADETH, VIO-LENCE, EXODUS, DEATH ANGEL y varios otros entre ellos FORBIDDEN, todas, bandas que pavimentaron sólidamente lo que sería un movimiento con cientos de miles de seguidores a lo largo de todo el mundo.
Al mismo tiempo, sabemos que entrados los noventa, el Thrash Metal se vio severamente sobrepasado por el furioso, devastador y destructivo Death Metal. Esto afectó a muchísimas agrupaciones que no tuvieron otra opción que "tirar la toalla". Entre esos fracasos, estaba FORBIDDEN. Agotados, y después de haber lanzado dos decepcionantes discos como Distortion (1994) y Green (1997), el grupo decide sabiamente abandonar las pistas. Dejaban como legado, dos fabulosos –no encuentro otra mejor palabra para describirlos- discos como Forbidden Evil (1988) y Twisted Into Form (1990). Doy fe que muchos de mis amigos los recuerdan sólo con esos inolvidables trabajos, ambos verdaderas gemas a la historia del género.
Pero ¿qué pasó? Tras haberse reunido bajo el nombre de FORBIDDEN EVIL a mediados del 2001 para un show a beneficio de Chuck Billy (TESTAMENT, a quien lo aquejaba un cáncer a la garganta), quedaron con ese gustito a poco dentro de sus cuerpos. Más tarde, a mediados del 2007, tentados por ofertas de festivales y giras, decidieron subirse nuevamente a los escenarios para dar un paseo por el mundo tocando viejos clásicos que debieron calar hondo en sus corazones.
Hoy, luego de trece años sin grabar un disco, los tenemos nuevamente en el tablero de las noticias, en portadas de revistas de todo el mundo y con la energía suficiente como para anunciar una larga gira que incluye todo el mundo.
Pero vamos al grano: por un lado muchos podrán decir, "Naaahh, ya no creo en todos estos regresos programados de bandas ochenteras". Ha habido casos fatales como para apoyar ese comentario.
Pero si nos ponemos a pensar en esa generación de bandas "thrashers" que salió en Estados Unidos por allá a mediados de los ochenta, era lógico pensar que los poderosos FORBIDDEN tuvieran una nueva oportunidad en su carrera, sobre todo si recordamos que pertenecen a la gloriosa Bay Area, donde hablar de Thrash Metal es cosa seria.
Quizás motivados por el éxito logrado en bandas como EXODUS, quienes supieron salir a flote después de varios intentos y desgracias internas, este quinteto comandado por Russ Anderson, vuelve en gloria y majestad con un trabajo digno de elogios y aplausos. Al menos personalmente, ¡me volaron la tapa de los sesos!
Junto a Craig Locicero (guitarra), Matt Camacho (bajo) como los más viejos en la banda, y Mark Hernandez (batería con pasado en VIO-LENCE, HEATHEN, DEFIANCE, DEMONICA, etc.) y Steve Smyth (guitarra, también en TESTAMENT, VICIOUS RUMORS, NEVERMORE, etc.) como los más nuevos, FORBIDDEN ha formado un team comparable al equipo del Barcelona. ¡Puro filete!.
Estamos hablando de un curriculum individual de "peso" como para no necesitar más recomendaciones. Y Omega Wave es el resultado de un disco que perfectamente se podría convertir en un nuevo clásico del género. Quizás el mejor de su especie en lo que va del año. Esto se podría deber a que si 13 años no bastan como para ver el metal desde otra perspectiva entonces ¿de qué estamos hablando? El tiempo es sabio y generoso en muchos aspectos. Acá tenemos un ejemplo claro.
A simple vista, y sin muchos preámbulos de por medio, este trabajo es lejos lo mejor que han hecho después de Twisted Into Form (1990) -mi favorito-, ya que ni siquiera Distortion (1994) y Green (1997) juntos son capaces de llegarle a los talones a este esperado esfuerzo. Acá se nota que hubo "sangre, sudor y lágrimas". No debió ser nada de fácil lograr capturar la esencia de antaño cuando ya se tienen varias decenas de años encima.
Seguramente a favor tiene que haber jugado el hecho de que todos los músicos de esta banda son extremadamente talentosos. Cada uno aporta con técnica, destreza y mucha pasión en cada uno de los doce latigazos de este tremendo producto, que curiosamente aparece por primera vez en una etiqueta como Nuclear Blast, sello que para cuando nació, nadie, pero nadie se habría imaginado que bandas del calibre de FORBIDDEN terminarían siendo fichadas en la etiqueta germana.
La producción musical estuvo a cargo de Tim Narducci y Craig Locicero. Ambos hicieron de las suyas para darle los toques de perfección a este masivo y brutal Omega Wave. La mezcla estuvo a cargo de Sean Beavan.
El trabajo artístico de la portada, nuevamente fue hecho por Kent Mathieu, autor de Forbidden Evil y Twisted Into Form.
Al corto plazo, cuesta decir "este track es mi favorito, o este otro es el más flojo". Eso se podría concluir con más tiempo, pero en general, los planos de armonías, ideas, arreglos y riffs están bastante trabajados y bien desarrollados. La producción musical me suena mucho al inigualable Twisted Into Form.
Algunos tracks como "Overthrow" poseen la magia y estética perfecta como para decir, "Hey!! aquí estamos, más vivos que nunca". Y sobre todo Russ quien se despacha un grito casi de veinteañero. ¡Notable!
Otros como "Dragging My Casket", no hacen más que comprobar que este disco merece sin duda ser escuchado. Es un track épico, lleno de armonías memorables y como para cabecear toda la noche.
Me imagino como sonaría esto en un show junto a monarcas de talla similar como VIO-LENCE, TESTAMENT y DARK ANGEL. Bueno, lo único que va quedando gratis hoy en día es "soñar", ¿no?.
Por ahí nos contó un pajarito que junto a los legendarios EXCITER, FORBIDDEN se estaría presentando en Chile dentro del primer trimestre del 2011.
¡¡¡¡Crucen los dedos!!!!!!
[ Andrés Padilla ]
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