Cuesta un poco definir a LOCK UP, no por su música, sino por el grado de seriedad con que se han tomado las cosas. Inicialmente partieron como uno de los tantos intentos de agrupar músicos relativamente famosos dentro del Underground y hacerlos tocar juntos algo extremo, que supuestamente sonara diferente, pero que inevitablemente era un poco de lo que cada uno de ellos estaba practicando con sus respectivas bandas.
Los cabecillas y mentores, Shane Embury y Nick Barker, dos adictos al sonido extremo que indudablemente deben respirar, comer y cagar metal por donde se les plazca, no dudaron en reclutar en ese entonces al famosillo Peter Tägtgren (HYPOCRISY, PAIN) para sacar el debut Pleasures Pave Sewers (1999). El registro, que claramente tuvo efectos positivos dentro del género, logró números interesantes para el sello Nuclear Blast que sin duda, si hubiera ocurrido lo contrario, no estaría escribiendo este artículo ahora.
Como era de esperarse con el paso del tiempo, el concepto de LOCK UP se fue transformando poco a poco en algo más serio y al mismo tiempo sufriendo cambios severos en su formación, dándose ingreso al sueco Tomas Lindberg, con un pasado interesante gracias a sus antiguas bandas GROTESQUE y AT THE GATES. La cosa se ponía mucho más llamativa –sobre todo para nosotros los chilenos- cuando nada menos que nuestro compatriota Anton Reisenegger se las arreglaba para mantenerse ocupado en su vida de músico europeo. Ya definitivamente instalado en el viejo continente, imagino que Reisenegger, sabía a ciencia cierta que su vida estaba detrás de una guitarra y que con CRIMINAL, su banda más importante, o PENTAGRAM que comenzaba a tomar más terreno, la cosa aún así no le alcanzaba. Su cuerpo pedía más y acá lo tenemos nuevamente con LOCK UP. Según sus propias palabras, casi de gestor del disco: "Compuse casi la mitad de la placa", me comentaba sobre su participación en el disco. Más que un aporte, se transformó en una pieza vital del proyecto.
Escuchando los tracks de Necropolis Transparent, está claro que el aporte de nuestro héroe local cuajó perfectamente en la fórmula que el grupo intentó lograr con este disco. Nutriéndose obviamente de una fuerte inspiración de NAPALM DEATH –a veces parece incluso que fuera un nuevo disco de la banda inglesa-, más la aguerrida voz de Tomas Lindberg, con algunos aportes de Peter Tägtgren, la podrida suciedad de Embury y la inconfundible velocidad de Barker, LOCK UP ha logrado un trabajo que merece todos los elogios de nuestra tribu, y sin duda el mejor de su creciente carrera.
Temas como "Life Of Devastation" parecen incluso una versión mejorada y acelerada de PENTAGRAM (se nota que este track lo compuso Anton). "Roar Of A Thousand Throats" es otro puñetazo a la cara. Un verdadero acierto, con algo de inspiración de DISCHARGE.
La placa se resume fácilmente como un verdadero carnaval de caos, velocidad, brutalidad y excelentes cortes que sin ser aburridos y a pesar de la absoluta escasez de solos de guitarra, se nutre por si sola como una obra llena de los ingredientes naturales que debe tener este tipo de discos. Al grano, "in your face".
Ahora, ¿Qué podemos esperar de este disco? ¿Será elegido en los medios internacionales como uno de los 10 mejores en su género dentro del año? Probablemente. Pero dudo -sin herirle el ego a nadie-, que vaya a convertirse en un eslabón fundamental en la carrera de estos músicos, que a esta altura, ya no tienen necesidad de probarle nada a nadie, y simplemente hacen esto, como se dice "por amor al arte".
[ Andrés Padilla ]
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