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Soilwork definitivamente
ha logrado escapar de las limitaciones propias
del metal extremo y el sonido Gotenburgo para
aspirar, con absoluta legitimidad, a conquistar
a las legiones de fans del metal más
mainstream o comercial. Porque seamos sinceros,
Soilwork ya no es la misma banda de los primeros
dos álbumes, los celebrados "Steel
Bath Suicide" y "The Chainheart Machine".
Claro, todavía se mantiene el peso, la
agresividad, la velocidad y la buena dosis de
asesinos riffs, pero todo bajo un manto de "pop"
que se deja entrever en cada una de las canciones.
Incluso no hace falta tener los lyrics del compacto
para saber que es lo que vocifera Bjorn Strid.
Su voz se entiende a la perfección en
muchos pasajes. En la misma línea, la
sensibilidad casi "bailable" de las
canciones, llenas de groove y luminosidad, hará
que a no pocos metalheads más extremos
se les revuelva el estómago. Otros posiblemente
aceptarán a este Soilwork que con cada
entrega (esta es la sexta producción
larga duración) se va poniendo más
y más comercial y atractivo para el mainstream
incapaz de tolerar la violencia sónica
de bandas como "Decapitated" u "Origin",
que están redefiniendo lo que significa
realmente ser artistas extremos. Soilwork, sin
duda, quiere conquistar al mundo y dejar a la
deriva a los In Flames, The Haunted y Arch Enemy
de este mundo.
Pero independientemente de las percepciones
de cada uno, Stabbing the Drama no deja de ser
un álbum espectacular, lleno de fuerza
y poder. Y aunque uno odie la sensibilidad pop
de Soilwork, resulta difícil no dejarse
llevar por la pegajosa onda de los suecos. Esto
es lo que yo denominaría "Extreme
Pop Metal". Muchos quedarán locos
con este disco, otros tantos lo desecharán
sin apelación, pero Soilwork va directo
a la cima de todas maneras, y eso no se puede
refutar.
[Carlos
A. Avalos]
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